MENTIRAS Y FANTASÍAS EN TELEVISIÓN

 


¿Es nuestro alcalde un mentiroso compulsivo? ¿Acaso vive en un mundo paralelo? ¿Llega a creerse de verdad todas las fantasías que repite sin parar? ¿No se le cae la cara de vergüenza al hacerlo? Necesitas solo unos minutos para comprobar por ti mismo hasta qué punto estas preguntas no son ninguna exageración, accediendo al siguiente enlace (Programa 8TvSalamanca) y visualizando a partir del minuto 08:30 aproximadamente.

Vaya por delante que es una gran noticia que la televisión pública de Castilla y León haya hecho un reportaje gratuito de nuestro pueblo y de todos los pueblos de la comarca. Una fantástica oportunidad para darnos a conocer y para atraer visitantes. Incluso un reportaje del que sentirse orgulloso y enseñar a nuestro círculo más cercano. Así nos gustaría que hubiera sido. Lamentablemente, nada más lejos de la realidad, el resultado del reportaje es un delirio. Una alucinación protagonizada única y exclusivamente por nuestro alcalde, que es capaz de decir, sin despeinarse, una ristra sonrojante de falsedades. Es muy difícil resumirlo, pero vamos a intentarlo.

-        Nuestro alcalde asegura que en Lagunilla funciona un observatorio de aves rapaces. Funcionó brevemente un tiempo, es cierto. Él mismo se encargó de echar a la persona que lo puso en marcha, de manera desinteresada. Aunque el volverlo a poner en movimiento se lleva fraguando unos meses o esa era la idea, todavía no es una realidad pero al parecer en su cabeza, el ‘hide’ sigue funcionando.

-       Nuestro alcalde afirma en el programa que se puede visitar el antiguo Hospital de Santo Domingo, como si no llevara cerrado y en estado ruinoso desde hace años. También mienta el Palacio Episcopal, como si no fuera una vivienda particular.

      Nuestro alcalde dice que en la zona del río se ha recuperado una antigua central hidroeléctrica y también un molino. Ver para creer, pues los edificios que fueron rehabilitados por fuera por una escuela taller hace ya unos años, pacen comidos por las zarzas, sin posibilidad de acceso y por supuesto, sin una cartelería adecuada que pudiera ser fuente de atracción turística.

-        Nuestro alcalde sostiene que en el pueblo existen charcas de “agua cristalina” en las que bañarse. Sabemos que ha derrochado el dinero en intentar hacer una. Todavía no hemos podido saber cuánto, pero la charca sigue vacía y la vegetación se está adueñando de ella de nuevo poco a poco.

-        Nuestro alcalde promete que un restaurante abrirá próximamente todo el año en el “parque natural” del Vallejo de la Mata. Podría haber añadido que se servirán chuletas de unicornio pues hace tres años se hizo una enorme inversión en el mismo a toda velocidad y a día de hoy continúa cerrado.

-        Nuestro alcalde cita hasta un museo. El famoso museo del tren que “estamos acabando”, tres años después de empezarlo. Suponemos que será en homenaje al tren que antaño circuló por Lagunilla.

-        Nuestro alcalde repite que están a punto de ser entregados 8 apartamentos para la gente mayor, porque en Lagunilla “no hay residencia”. Unos apartamentos en que los mayores “pueden estar con gente joven”. Y todo eso acompañado de “un restaurante social donde la gente pueda ir a comer”. Como si en las casi dos décadas que lleva de alcalde no se hubiera encargado de destrozar la residencia que recibió medio hecha. Dibuja un horizonte en el que a falta de uno, serán dos los restaurantes que funcionarán en el pueblo. ¿Y a qué precio alquilará esos apartamentos? ¿Con qué criterios se entregarán? ¿A quién? Las respuestas a estas preguntas varían cada vez que son formuladas.

Hasta aquí siete mentiras flagrantes. Siete falsedades del tamaño de un canchal. Y por eso nos preguntamos, ¿es nuestro alcalde un mentiroso compulsivo?, ¿vive en un mundo paralelo?, ¿de verdad se cree todas las fantasías que repite sin parar?, ¿no se le cae la cara de vergüenza al hacerlo?

Además están los éxitos que son de todos menos de él, pero que él se apropia como si fueran suyos, con una cara dura impresionante. “Una serie de rutas que tenemos por todo el pueblo”, dice, cuando es incapaz de mantener mínimamente señalizados los caminos. Lagunilla tiene un “aceite especial que ha ganado premios como la medalla de oro y de plata”, menciona, cuando ni siquiera arregla las pistas por los que faenan los olivareros del pueblo. “Prevalece el castaño centenario” en nuestro pueblo, asegura, cuando la única política forestal que se le conoce ha sido cortar y vender todos los que ha podido sin replantar ninguno. “Un glamping que tiene mucho éxito”, cita, cuando si ese negocio ha podido abrir ha sido solo por la insistencia y el trabajo de un particular que ha tenido que lidiar con todos los problemas que el Ayuntamiento le ha puesto.

“Parece que estás tocando las estrellas”. Efectivamente. En el Balcón de Extremadura y en su cabeza también. Eso es lo único real que hemos podido ver en el documental. Eso y que los banderines descoloridos y deshilachados siguen colgando en las calles casi un año después de las fiestas. Y sí, en agosto viven 3.000 personas en Lagunilla, pero desde luego eso solo es posible porque la gente quiere volver a su pueblo y a sus raíces, aunque cada vez tristemente, durante menos tiempo. No gracias a nuestro alcalde. No vienen a ver todas las maravillas que supuestamente ha hecho.

Hacednos caso. Si al final del vídeo todavía es capaz de animar a cualquier turista que se acerque a Lagunilla a preguntar en el Ayuntamiento por todas sus mentiras y fantasías, no. No lo hagáis, por favor. Cualquier hijo de vecino os atenderá más y mejor. Y pensadlo: solo hay un futuro posible. Votar y que el alcalde deje de una vez su cargo. Si no se va ya, es Lagunilla la que está condenada a no tener futuro.


POR NUESTRO PUEBLO