LA ZONA DE BAÑO QUE NUNCA FUE


Corría el mes de abril de 2021 cuando nuestro alcalde se prodigó en otro de sus famosos artículos en La Gaceta de Salamanca. El papel lo aguanta todo, dicen. Conviene recordar que para que este artículo, como tantos otros, fuera publicado nuestro Ayuntamiento pagó dinero. Miles de euros en estos últimos años destinados a “contenido patrocinado”. Aunque lo hemos preguntado reiteradamente, por ahora ha sido imposible conocer la cantidad exacta del dinero público que ha sido invertido en publicidad y autobombo.

En esta ocasión rescatamos el citado artículo porque es un excelente ejemplo, uno más, de todas las promesas incumplidas. Es cierto que los políticos tienden a incumplir sus promesas, por razones diversas, pero no es tan habitual prometer hasta la saciedad proyectos concretos que, o bien nunca llegan a ver la luz, o lo que es peor, se dejan a medias y se abandonan en una muestra clara de dinero malgastado y recursos desaprovechados.

No hablamos de los supuestos 50.000 metros cuadrados para viviendas sociales, la construcción de un polígono industrial o los futuros negocios ecológicos y sostenibles que el artículo recoge como realidades que estaban por llegar. Todo eso prometía nuestro alcalde hace cuatro años y medio y nada se ha hecho, pero hoy queremos que os fijéis en otro proyecto caído en el olvido. La “zona de baño junto al río Cuerpo de Hombre”. La noticia, sin ir más lejos, está ilustrada con una fotografía en la que se aprecian las obras para construir el edificio que, imaginamos, debía servir para albergar los servicios que hicieran posible esta zona de baño. Quién sabe, quizás un lugar para acampar, quizás duchas y lavabos, quizás un merendero, un museo, un centro de interpretación o, por qué no, todo junto.

Cierto es que el alcalde nos había dejado pistas, como miguitas de pan en el camino. Sabemos gracias al acta del pleno que se celebró en junio de 2020 que tenía intención de crear “rutas educativas sobre el funcionamiento de las presas hidroeléctricas”. En el río Cuerpo de Hombre, recordemos. En diciembre de 2020, al preguntarle en otro pleno por la compra de determinadas fincas en la zona de la Vega del Río, apuntó que la intención en realidad era crear un “centro de interpretación de las energías”. En junio de 2021, también en otro pleno, se aprobó la ampliación del camino forestal que lleva hasta la zona para poder hacerlo posible. Durante año y medio, gracias a subvenciones concedidas por las administraciones públicas, diversos vecinos del pueblo trabajaron en la rehabilitación de dicho edificio. Con su trabajo, el Ayuntamiento acometió la “rehabilitación de los edificios de la antigua central eléctrica y del molino” situados allí.

No queremos entrar a valorar la idea, porque efectivamente son muchos los pueblos de nuestra zona que cuentan con zonas de baño naturales que son un buen reclamo en los meses de calor. Tampoco cuestionamos la existencia de subvenciones para emplear en proyectos concretos a nuestros vecinos, pues se trata de una excelente manera de fijar población y de ofrecer oportunidades para todos, gracias a la redistribución de los impuestos. Esos no son motivos de crítica. El tema es otro. En el pleno de mayo de 2023, sin ir más lejos, el gobierno municipal admitió que la Confederación Hidrográfica del Tajo había multado al Ayuntamiento de Lagunilla por las obras que allí había hecho, sin contar con el preceptivo permiso. No sabemos con cuánto dinero ni por qué motivo concreto. Pero más allá de eso, tan solo os pedimos que veáis vosotros mismos el estado actual del edificio construido. Sin puertas, sin ventanas, con las piedras sobrantes de la obra tiradas de cualquier manera en medio del prado y cubiertas por las zarzas. Lamentable.




¿Para qué se inició algo que nunca se acabó? ¿Quizás se destinaron recursos a algo que no se podía hacer? ¿Se inició el proyecto a las bravas o bien a sabiendas que no se podría terminar? ¿No habría sido más inteligente destinar las subvenciones concedidas a acometer otras obras, como por ejemplo acabar la residencia de la tercera edad o bien rehabilitar los toriles del Vallejo la Mata, patrimonio de nuestro pueblo que ha acabado siendo derribado? Si ampliamos el foco, todavía nos surgen más dudas. ¿Cuántas obras ha llevado a cabo nuestro alcalde que, a la larga, han supuesto un gasto para el Ayuntamiento pero ningún beneficio para sus habitantes? ¿Cuál es el límite del derroche sinsentido? ¿Seguirá sin rendir cuentas por este y por tantos otros proyectos fallidos a lo largo de sus mandatos? Preguntas por desgracia sin respuesta, en este caso al hilo de la zona de baño que nunca fue.


POR NUESTRO PUEBLO