¿Gratuita para quién? — La piscina municipal de Lagunilla
Hola, vecinas y vecinos:
Como cada verano, la piscina municipal abre sus puertas. Este año, del 4 de julio al 29 de agosto, disfrutaremos de 57 días de baño y encuentro. Pero conviene que tengamos claro algo fundamental:
La piscina no es gratuita
Aunque no se cobre entrada, mantenerla abierta supone un gasto real y elevado que pagamos todos y todas con nuestros impuestos municipales.
La piscina no es un lujo sin coste
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Contratar un socorrista para velar por la seguridad de los bañistas
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Productos químicos para tratar y desinfectar el agua
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Luz y agua necesarias para su funcionamiento
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Personal de limpieza que mantiene los baños y vestuarios en condiciones
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Costes de reparaciones y mantenimiento durante toda la temporada
Controles de agua para garantizar que cumple los requisitos sanitarios y de calidad.
Todo esto se financia exclusivamente con el dinero de los vecinos y vecinas de Lagunilla, sin excepción.
No es justo que otros pueblos usen un servicio que nosotros pagamos
Cada verano, visitantes que llegan a nuestro pueblo y de otros municipios disfrutan de la piscina sin aportar un solo euro al mantenimiento. Esto supone que nosotros pagamos por ellos. Mientras tanto, nuestras calles, servicios para mayores o espacios públicos no reciben la atención que merecen.
Este desequilibrio no puede seguir pasando desapercibido, especialmente cuando quienes gobiernan demuestran una falta de ética y sentido común al no corregir esta situación injusta.
Prioridades mal gestionadas
En un pueblo pequeño, cada euro debe aprovecharse al máximo. Pero mientras se destinan grandes recursos a mantener un servicio abierto a todos, la atención a nuestros mayores, la cultura local, el acceso a internet para los jóvenes o el mantenimiento de otros espacios públicos quedan en segundo plano.
Es doloroso ver cómo una gestión errática, sin visión ni compromiso real con nuestra comunidad, desperdicia recursos públicos en un modelo insostenible y poco equitativo.
Propuestas para un modelo justo y sostenible
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Acceso gratuito solo para los vecinos, que son quienes pagan los impuestos
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Precio simbólico para visitantes de otros pueblos, para que contribuyan al mantenimiento
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Abonos de temporada que fomenten el uso responsable y estable
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Una revisión participativa y transparente del modelo de gestión para que decidan los vecinos
Lo público no es gratis: es de todos
Que el equipo de gobierno actual no haya implementado un modelo justo para la piscina municipal es un claro ejemplo de una gestión irresponsable, sin ética ni respeto por el dinero de todos.
Gracias por leer y reflexionar.
Si queremos un pueblo justo, eficiente y transparente, tenemos que dejar claro que su falta de gestión no será nuestra carga ni nuestro silencio.
Este verano, piensa bien a quién le entregas tu voto y no te dejes engañar.
